Desde noviembre hasta enero he estado muy centrado en el segmento de la natación. La verdad es que es la parte que más dudas me crea. Hay días nadando que me sube muchísimo el ánimo porque parece que hasta disfruto y todo. Pero hay otros días, sin motivo aparente, que sufro de lo lindo.
Sabía que todavía me quedaba un comodín y es el tan ansiado neopreno. Me hinche de leer artículos en relación a las propiedades del neopreno para nadadores, digamos, no muy expertos o paquetes como yo.
Así que era el momento de comprar uno. Mire varias marcas y os digo una cosa: es increíble la variedad en el mercado de triatlon. Que sí Quintana Roo, Aquaman, Zoot..... al final leí un artículo de la revista Triatlón que el neopreno con mejor calidad/precio era el Orca Sonar.

Tenías unas ganas terribles de probármelo. Juan me dijo de ir a una piscina en la que los domingos no solía estar llena. Entonces vamos a ésta, le dije. Buaaa, la piscina hasta la bandera. Pero bueno, con el neopreno pareces un superheroe, así que al agua.
Primera impresión. Ostias soy un corcho humano... Increíble como se flota. Hice una tirada de 1500 metros. Muy bien en cuanto a deslizamiento, pero los hombros un poquitín cargados. Al principio también oprime un poco en el pecho.
Para todos aquell@s que todavía no tengáis neopreno y estéis dudando en el segmento de la natación: tranquilos, ya sé que no lleva motor, pero ayuda y mucho.